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1809 Batalla de Talavera. Aspecto Militar

En la guerra de independencia (1808-1814), fue en la Batalla de Talavera donde por primera vez los ejércitos español e inglés se unieron para luchar contra los franceses.

Los hechos se desarrollaron como sigue:

El ejercito francés salió de Toledo el 26 de Julio, llegando a los alrededores de Talavera el día 27 al atardecer, después de haber derrotado en Torrijos y Santa Olalla a las tropas españolas de Cuesta, en retirada hacia Talavera.

Dada la orden de ataque, el ejercito francés se situó a las puertas de Talavera ocupando el Cerro Cascajal y las colinas colindantes dando frente al Cerro Medellín, dominado por las tropas aliadas al mando inglés de Sir Arthur Wellesley y del español General Gregorio Cuesta, quien, fracasado el plan de apoderarse de Madrid se había agrupado en Talavera junto a las tropas inglesas para presentar frente a los franceses.

La posesión del Cerro de Medellín, dada su privilegiada posición sobre el campo de batalla, va a ser la clave en que se basaría la estrategia de ambos ejércitos.

Primer Ataque.

El mariscal francés, Víctor, conocedor del valor estratégico del cerro, trató de lograr este objetivo por sorpresa al atardecer del día 27 de Julio.

Los franceses partiendo de las lomas de Valdefuentes y Cerro de Cascajal, atravesaron el arroyo Portiña ascendiendo hacia el Cerro Medellín. Ante la gravedad de la situación, los ingleses, aunque ya era prácticamente de noche, lanzaron un feroz contraataque haciendo retroceder a los franceses hasta el otro lado del arroyo Portiña.

Al filo de la medianoche, un segundo ataque francés fue realizado por el mariscal Lapisse por la ladera Sur del Cerro Medellín, cerca del pajar de Vergara, fue igualmente repelido.

Segundo Ataque.

Ante el fracaso de este nuevo intento, y el grave retraso del mariscal Soul en su apoyo, el alto mando francés compuesto por el rey José y los mariscales Víctor, Jourdan y Sebastiani, se reúnen y deciden una nueva estrategia para el día siguiente (28 de Julio). El combate comienza a las 5 de la mañana, el consistía en un nuevo ataque frontal ideado por Víctor y llevado a cabo por Ruffin, mientras que los regimientos 96º y 9º lo hacían por las lomas izquierda y derecha, apoyados todos ellos por las 50 piezas de artillería escalonada del Cerro Cascajal al mando de Villate.

De nuevo fracasa Víctor, ya que Wellesley desde la cima del Cerro Medellín no duda en cargar a discreción con las brigadas de Tilson y Stterward sobre los regimientos franceses.

Este nuevo combate cesó a las once de la mañana, reuniéndose de nuevo el rey José con sus generales para discutir el ataque final.

Tercer Ataque.

En esta ocasión no se iría frontalmente contra el Cerro Medellín sino que mediante una maniobra envolvente se atacaría a la vez todo el conjunto de la línea de los aliados, esparcida desde el Tajo a "los Peñascales". A las dos de la tarde comienza el combate por los tres frentes:

1º.- Por el flanco izquierdo francés, el mariscal Leval se presenta en el Pajar de Vergara, siendo repelidos por los batallones ingleses de Campbell apoyados muy eficazmente por el Regimiento de Caballería español del rey al mando del coronel José Mª de Lastres.

2º.- Por el centro-derecha, las divisiones francesas se Sabastiani y Lapisse, apoyadas por la artillería del Cerro Cascajal, cargaría a bayoneta descubierta sobre las divisiones de Sherbrooke y la Legión Alemana más adelantadas, con el fin de abrir una brecha que diera acceso al Cerro de Medellín. A punto estuvieron de conseguirlo, si no es por la orden que desde la cima dio Wellesley a la brigada de caballería de Clytton y a la artillería del teniente español, Entrena, que hizo retroceder a los franceses.

3º.- Por el flanco derecho, el mariscal Ruffin junto con las brigadas de Villate y la caballería de Merlín, atraviesan el arroyo Portiña hacia los Peñacales para conseguir la pretendida maniobra envolvente. Wellesley comprende una vez mas la maniobra francesa y ordena a la caballería de Anson y de Fane junto con la española de Alburquerque, establecidas en el fondo Sur del Cerro Medellín, cargar sobre las de Villate y Ruffin. Este comprende que en vez de rodear al enemigo, se encuentran rodeados por las divisiones de Bassecourt y la artillería de Entrena que bajan desde los Peñascales y del Cerro Medellín.

Ante esta situación Víctor da orden de retirada para replegarse a sus posiciones de partida, y poner fin al combate. Eran las cinco de la tarde del día 28 de Julio de 1809.

Desenlace.

Las pérdidas de ambos bandos fueron muy elevadas: los franceses perdieron 7.268 hombres y 20 piezas de artillería; mientras los ingleses unos 6.270 hombres, siendo las bajas de la Legión Alemana de 1.407 y las de los españoles de 1.200.

Los franceses, convencidos de la inutilidad de sus esfuerzos y la magnitud de las bajas sufridas decidieron estacionarse en la orilla izquierda del Río Alberche y sobre Cazalegas, en espera de la llegada del General Soult desde Extremadura.

Ante esta situación se planteó la duda de atacar a los franceses como pretendía Cuesta, o el abandono de Talavera de la Reina y la retirada de las tropas inglesas hacia Portugal para reforzar sus efectivos y fortalecer sus comunicaciones con Inglaterra. Prevaleció la decisión de Wellesley y el día 4 de Agosto, el ejército inglés abandonó Talavera, siendo protegida su retaguardia por la caballería de Alburquerque.

La proximidad de Soult, establecido ya a lo largo del Valle del Tietar y el camino real de Extremadura, originaría posteriormente, el día 8 de Agosto, un nuevo combate en Puente del Arzobispo contra la retaguardia española que cubría la retirada de los ingleses hacia Portugal.

Un mes más tarde de la batalla, Wellesley recibió el título de vizconde de Wellington por dicha hazaña; mientras que Cuesta la junta Central de Gobierno le condecoró con la Gran Cruz de Carlos III.

Posteriormente, el rey Fernando VII y a petición de los talaveranos, concedió a Wellesley el título con carácter vitalicio y hereditario de Vizconde de Talavera de la Reina.

La Batalla de Talavera. Ataque al Cerro de Medellín.

Un alférez británico Edwar Charles Close, testigo directo de la batalla de Talavera, por haber participado en ella, nos describe así el primero de los tres ataques al Cerro de Medellín, el punto más estratégico de la defensa inglesa:

"Avanzamos en columna para apoyar la defensa de la posición -relata Close- cuando la fusilería de unos granaderos, a los que casi tocamos con las bayonetas, nos indica lo próximo que esta el enemigo. La densa oscuridad nos impide reconocerlo y los gritos de los heridos sofocan la voz de los mandos. Así, luchamos durante algún rato a ciegas hasta que el coronel Donellan, situado su caballo a la cabeza de nuestra línea, ordena que cese el fuego. Desorientados por las tinieblas, hemos estado matando a nuestros propios compañeros (...).

Acosando a los franceses -dice Close- nuestro regimiento desciende hasta la llanura, pero en su retirada se baten bravura, matándonos gran número de hombres y caballos y forzando a retroceder a nuestra ala derecha. Confiamos entonces en que ataquen los españoles y, aunque se registran algunas escaramuzas entre los olivares, no nos prestan el apoyo esperado. Al cabo, la resistencia francesa es debilitada".

Ian Close, Un Alférez británico en Talavera, Historia 16, Nº 32, Diciembre 1978 pp. 33-39.

La Batalla de Talavera: Consideraciones Tácticas.

La acción de talavera arranca del fallido intento de Napoleón de lograr la ocupación de Portugal. La excesiva confianza francesa en su superioridad técnica y táctica, así como la celeridad inglesa al aprestar refuerzos harían fracasar el plan de invasión.

Efectivamente los ingleses desembarcados en Lisboa en Abril de 1808, arremetieron inmediatamente por el Norte contra Soult para alejarle del Duero, mientras que Sir Arthur Wellesley avanzaba por el curso inferior del Tajo hostigando a los franceses, ante lo cual su mariscal Víctor ordena la retirada hacia Talavera de la Reina. En este contexto pues se debe enmarcar dicha Batalla de Talavera.

"La Batalla de Talavera de la Reina, al margen del éxito táctico y moral que representó al impedir la victoria francesa y la subsiguiente entrada en la ciudad, evidenciaría la imposibilidad de lograr realizar la maniobra ideada por la Junta Central de Defensa de recuperar la capital nacional, el centro de la región central y la salida del rey intruso, José, de Madrid, en base a la serie de indecisiones, vacilaciones, fallos de coordinación y previsión, que conjuntamente se condensan en falta de impulso para la consecución de los planes y maniobras, en contraposición a la tenacidad, valor y espíritu de superación que los combatientes realizaron a lo largo del propio combate de Talavera de la Reina.(...)

El estudio del terreno de Talavera realizado por Wellesley durante los cuatro días completos de su permanencia sobre la misma y el despliegue ideado (...) como fortificaciones y reductos artilleros, repliegue de la infantería tras las crestas para eludir la acción artillera (...) acreditan su visión y valía.(...)

El mantenimiento a ultranza del Cerro de Medellín constituiría la clave del éxito en razón de la facilidad de observación y posibilidad de ordenar con oportunidad las contramedidas necesarias que neutralizasen los intentos franceses.

El mejor comentario sobre la batalla de Talavera y su repercusión moral sobre los franceses nos la da el propio Napoleón Bonaparte (...)

"Dad a entender al Rey José que he visto con sentimiento diga que los soldados han salido vencedores, pues esto es echar a perder las tropas. El hecho cierto es que se ha perdido la Batalla de Talavera".

Miranda Calvo, José; La campaña de 1809 sobre la provincia de Toledo durante la Guerra de Independencia. Ed. Caja de Ahorro Prov. inicial de Toledo 1982, pp. 113-117.