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Ruta de los Valles del Tajo y el Alberche a la Sierra de San Vicente

Esta ruta pretende mostrar al viajero la contraposición entre dos tipos de paisaje y dos tipos de arquitectura totalmente diferentes. Desde la popular y sencilla de la vega del Tajo, combinada con un rico patrimonio artístico, hasta las edificaciones de piedra que se encuentran en los pueblos de las estribaciones de la Sierra de Gredos, se va apreciando ese contraste que se repite en múltiples lugares de la región. Es la típica ruta que combina el disfrute de la naturaleza con el del arte, una rica gastronomía, y artesanía.

Nuestro punto de partida para esta ruta es Talavera de la Reina. Antes de tomar la autovía de Madrid a Extremadura nos dirigiremos por la CM-4000 primero a Cebolla, cuya fundación se debe a los hortelanos que se asentaron en el siglo XIV en estas vegas. Su casco antiguo es interesante por la tipología de su edificación en el que destacan el palacio de los Duques de Frias, prototipo de arquitectura barroca del siglo XVII; un rollo gótico, la iglesia parroquial del siglo XVII, la ermita de San Blas, del siglo XVI y la de la Antigua.

Malpica. Castillo de Villalba

Proseguimos caminando y en el cruce de Malpica, a la izquierda, observamos los restos del castillo de Villalba, o de Malpica el Viejo. Este castillo defendía el vado del río Tajo por donde luego se levantó el puente de San Millán. Su estado de conservación es muy lamentable, perteneció a los templarios que poseían en estas tierras otros castillos como los de Montalbán y San Servando en Toledo. Pasando posteriormente a los López de Ayala y luego a los Condes de Deleitosa. Su planta es rectangular, con torres cuadradas en las esquinas, destacando la del homenaje. Tuvo una barbacana y posiblemente foso. Al pie del cerro pasaba una calzada romana que unía Toledo con Talavera de la Reina.

Malpica. Castillo

Cruzamos el puente y llegamos a la pequeña población de Malpica. Aunque no sabemos de cuando data su fundación aparece ya nombrada así desde el siglo XII. Lo que más define esta población es su castillo, construido en la margen del río que le sirve de foso natural por un lado. Los primeros datos que tenemos del actual castillo son de 1307 en que se dona a Fernán Gómez, camarero del rey. Después pasó a los mariscales de Castilla, Perafán de Ribera, después Marqueses de Malpica. Es una fortaleza mudéjar de planta cuadrada con torres macizas en las esquinas, ligeramente resaltadas en la que destaca la del homenaje. Presenta una barbacana almenada completa. Los huecos son de factura mudéjar de arco de herradura. Debajo de la torre del homenaje hay una capilla cubierta por bóveda baída de pañuelo de forma octogonal, recubierta de cerámica mudéjar y el resto encalado. El patio fue reformado en el siglo XVII y todo el castillo ha sufrido restauraciones en el siglo XIX y el XX.

La iglesia parroquia es de los siglos XVII y XVIII, restaurada en el siglo XX; podremos además ver un gran número de casas interesantes, el Ayuntamiento y las escuelas.

En las fiestas de San Sebastián, los quintos se disfrazan de vistosos morraches, ataviados con un traje a modo de arlequín. Colgados de la espalda, a la altura de la cintura, penden varios cencerros que hacen sonar con gran estruendo al caminar. El rostro lo cubren con una careta y un capuchón les tapa la cabeza. Arrastran un palo terminado en una porra. El día 6 de Enero, a cara descubierta, se desplazan a la ermita a buscar al santo; el 22 lo devuelven. El día 19 y sobre todo el 20, la presencia de los morraches será constante por las calles y en la procesión. No faltan tampoco las hogueras junto con el toro de fuego, que aparece por la noche durante la verbena.

Continuamos nuestra ruta acercándonos a El Carpio de Tajo, población muy antigua pues es ya citada cuando el procónsul romano Marco Fulvio tomó Toledo en el año 193. Importante asentamiento visigodo y árabe, Enrique II le concedió el título de Muy Leal y en las Cortes de 1448 recibió el Fuero de los Reyes Católicos.

En su conjunto urbano es destacable su iglesia parroquial de San Miguel Arcángel que conserva unos interesantes artesonados mudéjares y varios retablos; y el palacio de la Sierrecilla, neomudéjar. En su término existen varios despoblados, entre ellos una importante necrópolis visigoda en Las Hoyas de Ronda y otros restos junto a la desembocadura del Cedena, en el Paraje del Payón. Gran parte de las piezas de los ajuares de esta necrópolis se encuentran expuestos en el Museo de los Concilios y de la Cultura Visigótica de Toledo y en el Arqueológico Nacional de Madrid. En algunas viviendas de la población se han reutilizado en la construcción capiteles, columnitas, etc.

Carpio de Tajo. Carreras de Santiago

Gran fama tienen sus fiestas en honor a Santiago, donde realizan carreras de caballos enjaezados por la mañana, la procesión del Santo y por la tarde las controvertidas carreras de gansos. Después, los días 26 al 28 tiene lugar el encierro de la "vaca del aguardiente".

Nuestro próximo destino es Erustes, pasando por La Mata donde es digno reseñar la iglesia de San Pedro, con interesantes artesonados al igual que la iglesia parroquial de San Juan Bautista, de los siglos XVI-XIX, que además cuenta con un órgano barroco.

Erustes. Artesonado iglesia

En Erustes veremos su magnífica iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, construida en el siglo XV y que está declarada monumento. Es una construcción mudéjar de tres naves, con muros de aparejo toledano. La colección de artesonados de esta iglesia, que recientemente ha sido restaurada, es excepcional.

Erustes. Torre

De aquí a la cercana población de Domingo Pérez, cuyo origen se debe a los poblamientos realizados en el siglo XVI al despoblarse el cercano lugar de Cuelgamuros. De gran interés es su iglesia parroquial de la Concepción, renacentista, cubierta por un artesonado de par y nudillo. Cuenta con varios retablos barrocos y un órgano; el Pósito del siglo XVIII y la ermita de Nuestra Señora del Prado, barroca del siglo XVII.

Y ahora nos acercaremos a los valles del Alberche, atravesando El Casar de Escalona y Hormigos. Este último tiene una iglesia parroquial del siglo XVI con un magnífico retablo renacentista en su capilla mayor y buenas casas de estilo neomudéjar.

Río Alberche

Llegamos a la importante villa de Escalona, situada en una meseta, sobre una escarpada ladera a la margen derecha del río Alberche. Dominaba la meseta uno de los pasos accesibles del río, por lo que se convirtió en vía de comunicación importante y fue fortificada. Su fundación se remonta a más de 2.500 años, fue conquistada a los árabes en 1083 por Alfonso VI. Fernando III se la dona a su hijo el Infante don Manuel que a su vez se la dejaría a su hijo el Infante don Juan Manuel quien nació en el castillo el 5 de Mayo de 1282 y fue Señor de Escalona. En 1423, Juan II la incorporó a la Corona y al año siguiente se la dio a D. Álvaro de Luna, tras cuya muerte pasó de nuevo a la Corona hasta 1470 en que el rey Enrique IV la cedió a D. Juan Pacheco, Maestre de Santiago.

Escalona. Castillo

Conserva un magnífico conjunto urbano en el que destaca la traza medieval. Quedan restos de la muralla, la puerta de San Miguel, iglesias y conventos de interés, como el de la Encarnación, obra del siglo XVI, de transición del gótico al renacimiento, con claustro e iglesia; una bella plaza Mayor con soportales en gran parte de su perímetro, un largo y bello puente sobre el Alberche, una gran variedad de viviendas populares con balconadas, soportales, etc., y, sobre todo, el castillo, construido por D. Álvaro de Luna en el siglo XV, quien realizó grandes transformaciones sobre el ya existente, convirtiéndolo en un suntuoso palacio. La fortaleza tiene un perímetro de 420 metros, dividido en dos zonas: la plaza de armas al norte y al sur el alcázar. Conserva los fosos, las murallas, las torres y los adarves. El salón de embajadores era de excepcional riqueza, con yeserías y estucos de lacería y atauriques mudéjares.

Desde aquí vamos a acercarnos a la Sierra de San Vicente, apreciando un interesante cambio morfológico y paisajístico; pasaremos de la terrazas del Alberche por las grandes dehesas y cultivos de secano de Nombela, población en la que podemos ver su iglesia parroquial del siglo XVI con una portada gótico isabelina y en el cabecero una cerámica de Talavera fechada en 1567; y el magnífico rollo del siglo XVI. Entraremos en la zona de los berrocales, con campos cerrados por tapias de mampostería que conforman un paisaje de gran riqueza visual.

Un poco más adelante, tomando el cruce que sale a la derecha en dirección a Sotillo de la Adrada, nos acercaremos hasta los populares baños de Fuente de Nuño Fortún o de la Pólvorosa, situados en un encinar y donde podremos tomar baños fríos o calientes de aguas medicinales. Desde el balneario parte un camino que se dirige a la cañada leonesa, que tiene su paso por estas tierras. Nos dirigimos a Almendral de la Cañada, población que cuenta con buenos ejemplares de arquitectura popular serrana. La antigua iglesia del Salvador es hoy el cementerio y a la entrada se encuentran las ruinas de la ermita del Cristo de la Sangre. Se ha erigido un monumento a la Beata Ana de San Bartolomé, secretaría de Santa Teresa, quien nació aquí. Junto a la cañada se encuentra una bonita fuente y cerca del arroyo de las fuentes, los restos de un dolmen.

Muy cerca se encuentra Sartajada, donde sigue funcionando un tradicional alfar, famoso por sus cántaros.

Seguimos camino hacia Navamorcuende, contemplando la Sierra de Gredos. En clavado en la sierra del Piélago, su carta puebla es del siglo XIII y es de gran interés visitar su iglesia parroquial de Santa María de la Nava, declarada monumento. Es un magnífico edificio construido en el siglo XVI por un discípulo de Herrera. En una de las plazas, existe una fuente del siglo XVIII con una inscripción de la época de Carlos IV. En otra de sus plazas se celebran festejos taurinos.

Castillo de Bayuela. Rollo

Nos dirigimos ahora a El Real de San Vicente, atravesando la Sierra del Piélago; en lo alto del Pico de San Vicente (1.321 metros) quedan los restos de un castillo y una ermita. El castillo, del siglo XII, conserva parte de la muralla y dos torres de planta circular, y la ermita varios paramentos y restos de una portada. Esta es una zona típica de acampada y de excursiones. La vista desde lo alto del Cerro de San Vicente es de gran belleza, observándose el paisaje serrano y el del valle del Tajo.

El Real de San Vicente, al oeste de la Sierra de su nombre, está rodeado por montículos de más de 1.000 metros. Su asentamiento ya es citado en el siglo XV y es destacable su conjunto urbano, ubicado en la ladera, con tortuosas calles y edificaciones de marcado carácter popular. El edificio más destacable es su iglesia parroquial de Santa Catalina, de los siglos XVII y XVIII con elementos renacentistas y barrocos.

De aquí nos desplazamos hasta Hinojosa de San Vicente, villa fundada en el siglo XVI, fue aldea de Castillo de Bayuela hasta 1632 en que Felipe IV le concedió el villazgo. Su conjunto urbano es el típico serrano con casas adaptadas a la topografía, calles de trazado irregular, y en el que destaca su iglesia parroquial del siglo XVI de transición del gótico al renacimiento. La fuente del siglo XVII que forma parte de una vivienda y las dos ermitas de sus alrededores, la de San Sebastián y San Roque. En sus alrededores se conservan varios molinos de agua.

Castillo de Bayuela. Toro ibérico Embalse de Cazalegas

Nuestro próximo destino será Castillo de Bayuela. La actual población se encuentra a los pies de su castillo, una fortificación de origen romano y que los árabes utilizaron posteriormente. Los restos son datables entre los siglos IX y X, aunque sufrió reformas hasta el XV. Los Canónigos regulares de San Rufo fundaron en él una abadía entre 1156 y 1158. En el pueblo se encuentran un toro y un berraco ibéricos. La iglesia parroquial es del siglo XVI, de estilo gótico tardío, al igual que el necrópolis de inhumanación de vasijas del Bronce Medio en el denominado Cerro del Obispo.

En Cardiel de los Montes lo más destacable es su iglesia parroquial y el rollo de justicia, gótico del siglo XVI.

Salimos a la N-V para dirigirnos a Talavera de la Reina, final de nuestra ruta aunque previamente, si nos gustan los deportes acuáticos, podremos acercarnos al embalse de Cazalegas en el río Alberche.

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Información recapitulada de:

Infotur. Castilla-La Mancha